Renovación de Alianza

El 18 de octubre de 1914 cuando el P. José Kentenich tenía tan solo 27 años de edad, invitó a un grupo de jóvenes adolescentes a sellar la primera Alianza de Amor con la Santísima Virgen María en la capilla de San Miguel, en el valle de Vallendar, Koblenz, Alemania.

A partir de ese día, la Santísima Virgen, aceptando esa alianza, se estableció en esa capilla abandonada transformándola en un lugar de gracias, en un taller de santidad para el hombre de hoy.

En el santuario de Schoenstatt, actualmente más de 200 en todo el mundo, la Mater se comprometió por esta Alianza a educarnos como santos de la vida diaria, que den respuesta a los desafíos del tiempo de hoy.

 

Todos los días 18 de cada mes renovamos esta primera Alianza de Amor. En el texto central de la Fundación del Movimiento leemos:

"San Pedro, después de haber contemplado la gloria de Dios en el Tabor, exclamó arrebatado: "¡Qué bien estamos aquí! ¡Hagamos aquí tres tiendas!". Una y otra vez vienen a mi mente estas palabras y me he preguntado ya muy a menudo: ¿Acaso no sería posible que la Capillita de nuestra Congregación al mismo tiempo llegue a ser nuestro Tabor, donde se manifieste la gloria de María? Sin duda alguna no podríamos realizar una acción apostólica más grande, ni dejar a nuestros sucesores una herencia más preciosa que inducir a nuestra Señora y Soberana a que erija aquí su trono de manera especial, que reparta sus tesoros y obre milagros de gracia. Sospecharán lo que pretendo: quisiera convertir este lugar en un lugar de peregrinación, en un lugar de gracia, para nuestra casa y toda la Provincia alemana y quizás más allá. Todos los que acudan acá para orar deben experimentar la gloria de María y confesar: ¡Qué bien estamos aquí! ¡Establezcamos aquí nuestra tienda! ¡Este es nuestro rincón predilecto! Un pensamiento audaz, casi demasiado audaz para el público, pero no demasiado audaz para ustedes. ¡Cuántas veces en la historia del mundo ha sido lo pequeño e insignificante el origen de lo grande, de lo más grande! ¿Por qué no podría suceder también lo mismo con nosotros? "

18 de octubre de 1914, P. José Kentenich

 

Misas todos los días 18 de cada mes

12:30 y 20:00 hrs